martes, 25 de marzo de 2014
¡Genio, genio!
¿De qué planeta viniste? Arthur Maia, del América de Natal (Brasil), se mandó este golazo. De área a área, todo en doce segundos.
jueves, 20 de marzo de 2014
De taco y desde treinta metros
El golazo fue obra de Motaz Salhani, un ignoto jugador de la liga de Jordania. No hay mucho para agregar. Poné play y disfrutá.
lunes, 17 de marzo de 2014
Una protesta inédita
Los futbolistas del Celaya FC, club de la segunda división de México, reclamaron los sueldos adeudados de una manera particular. Después del partido ante el Mérida todos los jugadores del equipo posaron para la foto con bolsas de papel madera en la cabeza (algunas tenían escrito el signo $ y otras directamente lucían la frase 'Págame').
El ingenio al servicio de una protesta pacífica y efectiva: el mundo entero se enteró de la deuda y el presidente, Alejandro Márquez, quedó en jaque.
El ingenio al servicio de una protesta pacífica y efectiva: el mundo entero se enteró de la deuda y el presidente, Alejandro Márquez, quedó en jaque.
miércoles, 12 de marzo de 2014
La roja más rápida en la historia de la Copa
La Libertadores tiene una magia que no se consigue en ningún otro lado. Arbitrajes localistas en exceso, un historial de grescas interminables y encuentros míticos.
Este es otro ejemplo para alimentar sus leyendas. Iban 20 segundos de juego y Alejandro Bernal comete el grave error de dejar la planchita sobre el hombre del "Bolso", y sin tener en cuenta que el juez es Marco Antonio Rodríguez. El Castrilli mexicano va por su tercer mundial y es conocido en su país por su rigurosidad, por lo tanto no dudó en exhibir la roja ante el asombro de los colombianos.
El panorama era negro para los cafeteros, ya en 20` del primer tiempo perdían 2-0 (De Pena y García anotaron para los uruguayos) y con uno menos, pero reaccionaron en el complemento y marcaron dos tantos. Daniel Bocanegra se vistió de héroe y gritó dos veces, encima el empate fue al minuto 91, en una noche difícil de olvidar.
Por Ezequiel Del Bueno para futbolcurioso.blogspot.com
martes, 11 de marzo de 2014
Glorias del pasado
Quinta entrega. El juego es muy simple: se ofrece una foto y los lectores deben adivinar de quién se trata. Una pista fundamental: es una figura del pasado pero también del presente (su trayectoria está cerca de superar los 20 años). Otra ayuda: se consagró campeón en 17 oportunidades.
Respuesta: Juan Sebastián Verón.
Para ver las anteriores ediciones de "Glorias del pasado", click acá.
miércoles, 5 de marzo de 2014
De media cancha
El año recién comienza y el gol de Rogelio Chávez, de Cruz Azul (México), ya reclama un lugar entre los mejores tantos de 2014. Un misil que voló alrededor de 50 metros.
jueves, 27 de febrero de 2014
El recuerdo perenne de una patada frente al efímero grito de gol
Por Santiago Rivas Murphy (Rústico)
El fútbol tiene un objetivo claro e indiscutible: ganar. Y para eso, lo indispensable es hacer goles. Para muchos se trata de un arte, del éxtasis, del momento cumbre, de la realización pura. Sin embargo, en una trinchera oculta están los que creen que la patada es un arte polémico, combatido pero no por eso menos bello. De hecho, esos mismos creyentes sostienen que un golpe bien dado es más difícil que acertar la pelota entre los tres palos, superando la resistencia del arquero.
La estética es uno de los pilares donde se apoya esta controvertida posición. Los golazos, bien habidos por todos los rincones del mundo, suelen ser excepcionales. De hecho, el imaginario colectivo puede conservar tres o cuatro, dependiendo la circunstancia, le emotividad y la calidad del tanto convertido. Pero la patada es perdurable, eterna en la mente de aquellos que celebran más el grito desgarrador del rival que la afonía eufórica del festejo.
Krupoviesa, De Jong, Pepe, Aguirre Suárez, Perfumo, Hrabina, Pasucci o Erbín son algunos de los nombres para la posteridad por sus patadas célebres. Casi nadie se acuerda que España ganó la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 en tiempo suplementario y con gol de Iniesta. Pero todos, casi sin excepción, se estremecen cuando rememoran el planchazo quirúrgico que Nigel De Jong le propinó a Xabi Alonso.
El lirismo de la patada entiende que un golpe bien dado mantiene a ambos jugadores en cancha, sin lesiones ni expulsiones como consecuencia. La tarjeta amarilla es anecdótica, contingente al árbitro, el griterío delator de la hinchada rival y el reclamo buchonezco de los rivales. Nunca, jamás, se celebrará una patada que sirva a fines inescrupulosos como dejar fuera de competencia a un rival o perjudicar a su propio equipo con una tarjeta roja. La “mala leche”, el pegar por pegar, es como el lado oscuro de la fuerza. No tiene asidero en un mundo donde la lealtad, está por encima de todo.
De ahí se desprende que Oscar Ruggeri no integre la lista de célebres artistas marciales en el fútbol. Su fallida zancadilla sobre los tobillos de José Luis Félix Chilavert prueba que la ira y la irracionalidad no forman parte del espíritu de aquellos que se babean con una patada bien dada.
Como lo indican las artes marciales, no hay fines violentos. La utilidad del golpe dado en su justa medida se entiende para condimentar, saborizar el insípido gusto que queda en la boca a la hora de gritar un gol. No se hace con violencia, sino con una función operativa para el equipo. Y claro, los roles nunca se mezclan.
Porque así como los defensores o volantes antes nombrados no pasaron a la posteridad por su virtuosismo goleador, tampoco lo harán Cristiano Ronaldo, Lionel Messi, Ángel Di María, Gareth Bale, Carlos Tévez o cualquier otro acostumbrado goleador que quiera disfrazarse de “patadista”. Como se postuló al comienzo, la patada es un arte. Diferente, irreconciliable con el gol. En la oscura trinchera de los golpes, se festeja una zancadilla, una plancha, un codazo antes que un gol que rompa redes.
El fútbol tiene un objetivo claro e indiscutible: ganar. Y para eso, lo indispensable es hacer goles. Para muchos se trata de un arte, del éxtasis, del momento cumbre, de la realización pura. Sin embargo, en una trinchera oculta están los que creen que la patada es un arte polémico, combatido pero no por eso menos bello. De hecho, esos mismos creyentes sostienen que un golpe bien dado es más difícil que acertar la pelota entre los tres palos, superando la resistencia del arquero.
La estética es uno de los pilares donde se apoya esta controvertida posición. Los golazos, bien habidos por todos los rincones del mundo, suelen ser excepcionales. De hecho, el imaginario colectivo puede conservar tres o cuatro, dependiendo la circunstancia, le emotividad y la calidad del tanto convertido. Pero la patada es perdurable, eterna en la mente de aquellos que celebran más el grito desgarrador del rival que la afonía eufórica del festejo.
Krupoviesa, De Jong, Pepe, Aguirre Suárez, Perfumo, Hrabina, Pasucci o Erbín son algunos de los nombres para la posteridad por sus patadas célebres. Casi nadie se acuerda que España ganó la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 en tiempo suplementario y con gol de Iniesta. Pero todos, casi sin excepción, se estremecen cuando rememoran el planchazo quirúrgico que Nigel De Jong le propinó a Xabi Alonso.
El lirismo de la patada entiende que un golpe bien dado mantiene a ambos jugadores en cancha, sin lesiones ni expulsiones como consecuencia. La tarjeta amarilla es anecdótica, contingente al árbitro, el griterío delator de la hinchada rival y el reclamo buchonezco de los rivales. Nunca, jamás, se celebrará una patada que sirva a fines inescrupulosos como dejar fuera de competencia a un rival o perjudicar a su propio equipo con una tarjeta roja. La “mala leche”, el pegar por pegar, es como el lado oscuro de la fuerza. No tiene asidero en un mundo donde la lealtad, está por encima de todo.
De ahí se desprende que Oscar Ruggeri no integre la lista de célebres artistas marciales en el fútbol. Su fallida zancadilla sobre los tobillos de José Luis Félix Chilavert prueba que la ira y la irracionalidad no forman parte del espíritu de aquellos que se babean con una patada bien dada.
Como lo indican las artes marciales, no hay fines violentos. La utilidad del golpe dado en su justa medida se entiende para condimentar, saborizar el insípido gusto que queda en la boca a la hora de gritar un gol. No se hace con violencia, sino con una función operativa para el equipo. Y claro, los roles nunca se mezclan.
Porque así como los defensores o volantes antes nombrados no pasaron a la posteridad por su virtuosismo goleador, tampoco lo harán Cristiano Ronaldo, Lionel Messi, Ángel Di María, Gareth Bale, Carlos Tévez o cualquier otro acostumbrado goleador que quiera disfrazarse de “patadista”. Como se postuló al comienzo, la patada es un arte. Diferente, irreconciliable con el gol. En la oscura trinchera de los golpes, se festeja una zancadilla, una plancha, un codazo antes que un gol que rompa redes.
lunes, 24 de febrero de 2014
Gol del viento II
Hace un tiempo presentamos un gol en contra que tuvo al viento como partícipe estelar (para recordarlo, click acá). En Irlanda se repitió la historia pero con un tanto a favor.
martes, 18 de febrero de 2014
Desde cerca no se ve
La jugada en sí misma no arroja una curiosidad significativa. Esta situación (travesaño, gol y el árbitro que no cobra) tiene sobrados antecedentes. Lo insólito es que en esta ocasión había un asistente justamente para esa tarea.
Para colmo, el perjudicado (Vasco da Gama) perdió 2-1 contra el Flamengo en un partido fundamental para los primeros puestos del Campeonato Carioca.
Para colmo, el perjudicado (Vasco da Gama) perdió 2-1 contra el Flamengo en un partido fundamental para los primeros puestos del Campeonato Carioca.
viernes, 14 de febrero de 2014
Un llamado de atención
El disparatado espacio de Facundinho - Capítulo VI
Me llamo Tony Rufazo y me gusta llamar la atención; creo que nací para eso. Desde paseador de nutrias, pasando por vendedor de preservativos con olor a azufre hasta cantar Justin Bieber en las bailantas de cumbia. Me acuerdo que una vez me pasé de pillo y me cogieron, sí, mi ano y yo lo recordamos. En fin, como les decía, me gusta llamar la atención. Fíjense la pelotudez que hice para salir en el No Top Ten.
* El disparatado espacio de Facundinho es la sección más irracional del blog. Aparece esporádicamente y es gentileza del fenomenal Facundo Bonetto. Para ver sus anteriores entregas, hacé click acá.
Me llamo Tony Rufazo y me gusta llamar la atención; creo que nací para eso. Desde paseador de nutrias, pasando por vendedor de preservativos con olor a azufre hasta cantar Justin Bieber en las bailantas de cumbia. Me acuerdo que una vez me pasé de pillo y me cogieron, sí, mi ano y yo lo recordamos. En fin, como les decía, me gusta llamar la atención. Fíjense la pelotudez que hice para salir en el No Top Ten.
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