Notas, fotos y videos de ese costado insólito que tiene el deporte más lindo del mundo.

jueves, 23 de mayo de 2013

Laboratorio puro, capítulo II

El Parma ensayó una maniobra de pizarrón y Massimo Gobbi, un veterano mediocampista italiano, se despachó con un verdadero golazo. Algunos medios catalogaron la acción como "la mejor jugada preparada de toda la historia".

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Desde Fútbol Curioso planteamos el debate. ¿Con cuál te quedás, con este tanto de Gobbi o con el gol de la Selección Sub-17 de Serbia convertido en 2012?

lunes, 20 de mayo de 2013

La granada de Ronaldinho

El crack brasileño, que brilla en Atlético Mineiro, hizo un gol en el clásico contra Cruzeiro y su conquista sirvió para sellar el título del estado de Minas Gerais. Mirá el polémico festejo que le dedicó a la parcialidad rival.

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El Gallo, así le dicen al equipo de Ronaldinho, es el máximo ganador del Torneo Mineiro. Con este nuevo campeonato estiró a seis su ventaja sobre el Cru  (42 a 36).

viernes, 17 de mayo de 2013

¿Será el primero en hacer esta locura?

Un hincha de Defensores de Cambaceres, un club argentino que milita en la Primera C (la cuarta categoría a nivel nacional), se tatuó el nombre de su equipo en la cara. Si bien es difícil de comprobar, es muy factible que se trate del primer simpatizante en el mundo en cristalizar semejante muestra de pasión.



"Ésta es mi manera de demostrar mi amor, sin importarme nada. Se me ocurrió que no había casos como el mío y decidí hacerlo", le dijo Pablo Martínez a Revista Tribuna Roja, un sitio web partidario de Defensores de Cambaceres.

martes, 14 de mayo de 2013

"Nunca está hasta que está..."

La célebre frase de Alejandro Sabella sirve para explicar lo sucedido en la segunda división del fútbol inglés. El Watford FC precisaba un gol más para clasificar a la final por el tercer ascenso a la Premier League (Cardiff y Hull ya subieron) y cuando iban 96 minutos tenía penal en contra. Apenas 20 segundos después festejó su pasaje al partido decisivo, con invasión incluida.

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miércoles, 8 de mayo de 2013

Un festejo muy original

Lars Jacobsen, defensor del conjunto danés FC Copenhague, celebró el título de su equipo de una manera inédita: se tiró a barrer y derribó a un ex compañero que hoy se desempeña como periodista de TV. Realmente, un innovador.

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jueves, 2 de mayo de 2013

¿Sabías que...?

- Bayern Munich jugará su décima final de Champions League. Hasta ahora ganó cuatro (1974, 1975, 1976 y 2001) y perdió cinco (1982, 1987, 1999, 2010 y 2012).

- Borussia Dortmund disputará su segunda final de la copa más prestigiosa de Europa. La única que jugó hasta el momento fue en 1997, ante Juventus, y se coronó campeón tras ganar 3-1.

- Bayern Munich fue campeón del mundo en dos oportunidades (en 1976 superó a Cruzeiro y en 2001 venció a Boca). En tanto que Borussia Dortmund jugó una sola final Intercontinental y la ganó (en 1997 derrotó a Cruzeiro).

- En la actual Champions, el Bayern suma nueve triunfos, una igualdad y dos derrotas (77 % de los puntos). Su goleador en esta copa es Thomas Müller (foto), con ocho. El Borussia, por su parte, acumula siete victorias, cuatro empates y una caída (69 %). Su máximo artillero en esta competencia es Robert Lewandowski (foto), con diez.

- Por primera vez en la historia de la Champions League habrá final cien por ciento alemana, aunque no será la primera vez que el choque decisivo se dé entre conjuntos del mismo país. En 2000 hubo final española (Real Madrid superó a Valencia); en 2003, italiana (Milan venció a Juventus por penales); y en 2008, inglesa (Manchester derrotó a Chelsea también por penales).

- Será el séptimo título de Champions para un club germano. Alemania continuará lejos de los tres países más ganadores (España, trece; Italia e Inglaterra, doce).

- El Bayern y el Borussia se quedaron con las últimas cuatro ligas alemanas. El elenco de Munich (el más ganador de la historia, con 24) festejó en 2010 y 2013, mientras que el equipo de Dortmund (ocho títulos) celebró en 2011 y 2012.

martes, 30 de abril de 2013

Al servicio del espectáculo

Christoffer Källqvist, arquero que actúa en la Primera División del fútbol sueco, rompió con todos los protocolos. Apostó por la fantasía, arriesgó su arco y la acción tuvo final feliz. Muy bien por el delantero que no dudó en felicitarlo.

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viernes, 26 de abril de 2013

El fútbol de la Abuela

La Abuela decía siempre que lo mejor de la música era Silvio Rodríguez cantando "El tiempo está a favor de los pequeños" y que, desde que descubrió que la vida cabía en el cine, nunca se había emocionado tanto como con una película que se llamaba "La clase obrera va al paraíso". No era artista ni devota de los museos, la Abuela, pero igual se había armado un cuadro precioso en su pieza, con el recorte de una página de la revista El Gráfico de 1973, en la que un triunfo de All Boys sobre River en el estadio Monumental también lucía ese título: "La clase obrera va al paraíso". Falta decir que, además de no ser visitante de museos, la Abuela no iba a las canchas no por antipatías sino porque le tocó crecer en una época en la que ser mujer y ser futbolera no parecía posible para un mismo cuerpo. Sin embargo, cada vez que se enteraba de que un equipo humilde le ganaba o le intentaba ganar a uno poderoso, la Abuela lloraba llantos de felicidad.

La mejor amiga de la Abuela hablaba por los labios, por los codos, por el miedo al silencio y por la soledad. En general, escucharla tenía que ver más con la caridad que con la voluntad y era un acto que agotaba tanto como ser rival del Barcelona de Xavi y de Iniesta y pretender quitarle la pelota. De todos modos, no resultaba necesario ser nieto ni sobrino nieto ni ex compañero de colegio de la Abuela para morir de admiración y de ternura cuando esa amiga recordaba cómo se enamoró la Abuela del Abuelo y en cuántos segundos germinó ese amor. Fue en 1950, en un julio diferente de los julios anteriores y posteriores. Un rato antes de la final del Mundial, que se jugaba en Brasil, la Abuela avanzaba sin urgencias rumbo a una panadería en la que, al compás de los ritmos de ese tiempo, tampoco nada era urgente. El único que daba señales de apuro era el muchacho que se ubicaba un paso adelante de la Abuela en ese negocio impregnado por al aroma mágico del pan. Con excitaciones fuera de contexto, ese muchacho pidió rápido medio kilo de miñones y se excusó por su aceleración, pero reveló que lo apremiaba obtener alguna noticia de lo que ocurría entre Brasil y Uruguay, las dos selecciones que iban por el campeonato. Enseguida, sin que se lo preguntaran, confesó que hinchaba para Uruguay, un poco porque lo creía el más débil y otro poco porque suponía que, frente a tanto público local, los jugadores debían requerir de algún aliento a la distancia. Fue suficiente. Según el relato de aquella amiga, La Abuela se desentendió del pan, de que le llegaba el turno de su compra y, también, del universo completo. Salió de la panadería, caminó o corrió detrás del muchacho que hinchaba para Uruguay con medio kilo de miñones en un paquete y le propuso casamiento. Desde entonces, la Abuela y el Abuelo no se separaron más. Y no dejaron de hacer fuerza ni en una sola de sus horas compartidas a favor de los candidatos a la derrota que no se resignaban a la derrota.

Los hijos y las hijas, las vecinas y los vecinos, los vendedores del barrio y, por supuesto, la amiga que no paraba de hablar fueron testigos, a través de las décadas, de cómo la Abuela se frenaba en las plazas para gritar los goles que los equipos de bajitos les hacían a los equipos de grandotes y de su fiesta profunda cuando las noticias de un mundo injusto avisaban del triunfo de un oprimido sobre un opresor. No por azar, la Abuela se sintió atleta cuando Abebe Bikila se impuso, pies descalzos inolvidables, corazón vestido de todo, en el maratón olímpico de Roma en 1960, superando no a sus adversarios de circunstancia sino a los que suponían que alguien así no podría vencer. Y, aunque sus propios pies no estaban ni cerca de marchar como los del gran Bikila, advirtió que le sobraba fuerza para subir por las paredes en cada mañana en la que los diarios publicaban que los castigados del planeta sepultaban una prohibición vieja y disfrutaban de una nueva libertad.

La Abuela distribuía su artesanía de notable repostera entre los jóvenes que escalaban las tribunas visitantes de los estadios más famosos durante los domingos en los que sus equipos estaban condenados a perder. Con frecuencia, con enorme frecuencia, esos equipos cumplían con los vaticinios y perdían. No obstante, lo que la Abuela valoraba, lo que justificaba su reparto de masas y de masitas, era que esos hinchas no se rendían y se permitían la esperanza de que alguna tarde, quizás justo esa tarde, antes y después de otras tardes de decepciones previsibles, lograrían ver una victoria valiente. Eso explica que, aunque ya bordeaba la parte más vieja de su vejez, la Abuela averiguara en el 2012 cómo se hacía para mandar al exterior la más gigante y la más sabrosa de todas las tortas de frutilla y chocolate que preparó desde que su propia abuela la entrenara en frutillas, en chocolates y en los sabores de existir. No le costó entender el mecanismo del envío, pero se le tornó duro vulnerar una contradicción. Sucedía que, entre todas las palabras de todos los idiomas, pocas la conmovían más que la palabra "unión". Y esa torta gigante estaba modelada gramo por gramo a causa del tropezón de una institución imponente que le caía simpática, precisamente por esa palabra: el Manchester United. No obstante, a la Abuela le había parecido tan épica la actuación del Athletic Club de Bilbao, cuando superó al United en la mismísima Manchester por la Liga de Europa, que consideró que los jugadores vascos merecían recibir esa torta suya. Es cierto que la Abuela no encontró jamás la manera de verificar si la torta gigante arribó a su destino. Tan cierto como que, cuando el Athletic tocó el cielo en ese partido glorioso, el Abuelo y ella, naturalmente, lloraron de felicidad.

Quizás por ejercer tanta pasión o acaso por respirar intensamente tantos años, a la Abuela se le extravió en los últimos meses la potencia de las manos para inventar tortas gigantes. Se lo confidenció, con cierta pena y en fechas de cumpleaños, a dos de sus nietos soñados. Uno era hincha de River y otro era de Racing, amplio argumento para que ella también deseara todo lo bueno para River y para Racing porque cualquiera conoce que nada vuelve más radiante a una abuela que un nieto en estado de sonrisa. Aun así, hace unas noches debió excusarse con ambos por más cuestiones que las tortas ausentes. Es que a River y a Racing, dos grandes del país de la Abuela, los dejaron fuera de un torneo denominado Copa Argentina dos clubes de resonancias más cortas como Estudiantes de Buenos Aires y Tristán Suárez. La Abuela se estremeció por los abrazos de los jugadores y de los hinchas de esos equipos, abrazos que atrapaban la maravilla de haber transformado en posible lo imposible. A sus nietos les aseguró que no importaba mucho un gol más o un gol menos porque los soles y las sombras que salen de las canchas van y vienen, como van y vienen tantas cosas, así que no era sensato entramparse demasiado ni en esa ni en ninguna frustración. Y que, en cambio, esos resultados funcionaban como prueba de lo más hondo que ella podía legarles: la idea de que la historia no del fútbol sino de las personas está poblada de lógicas, pero nunca podrá escribirse de antemano. Una digna vida entera le había enseñado a la Abuela que lo único que se sabe del futuro es que está lleno de hazañas pendientes. Y que una hazaña pendiente es que el tiempo esté a favor de los pequeños, o sea de cada ser humano, o sea de cada igualdad. Convencida y conmovida estaba la Abuela contándole eso a los nietos, orgullosa de percibir que la comprendían, mientras se acordaba del Abuelo en la panadería, hinchando por el más débil, y se volvía a enamorar.


* Este hermoso cuento fue escrito por Ariel Scher para www.11wsports.com (portal que volvemos a recomendar).

miércoles, 24 de abril de 2013

Rebotín rebotán

El torneo uruguayo conserva la vieja esencia del fútbol que trae nostalgias. Estadios que en nuestro país podrían ser de la B Metropolitana o la C y son de Primera División, alguna que otra murra inolvidable compatible con la siempre venerada garra charrúa o este tipo de cosas. Cerro le ganó 3 a 1 a Danubio y el tanto del descuento de Los Franjeados pinta de cuerpo entero al balompié Celeste. Leonardo Melazi pudo aprovechar este verdadero embrollo, pero ni así le alcanzó a los suyos para llegar al empate.

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Por Ezequiel Del Bueno para futbolcurioso.blogspot.com

viernes, 19 de abril de 2013

Para el amor no hay edad

Juan Carlos Ramírez (foto), José Tiburcio Serrizuela, José Percudani y Gerardo Reinoso, quienes brillaron en Independiente en las décadas del ochenta y noventa, decidieron volver al fútbol a pesar de que los cuatro superan los 45 años.

Estas viejas glorias se sumaron al plantel de Porteño, un equipo que milita en la Primera B de la Liga Amateur Platense (segunda división del torneo más importante de la ciudad de La Plata). Oscar Olivera, director técnico de ese conjunto y también ex futbolista del Rojo de Avellaneda, fue quien los convenció de regresar a la actividad.

“Si bien es cierto que les falta un poco en lo físico tienen mucho para aportar porque las condiciones técnicas no se pierden. Estamos trabajando con seriedad y la verdad es que estamos muy entusiasmados”, le dijo Olivera a Fútbol Curioso.

Los que ya hicieron su presentación fueron el “Avión” Ramírez y el “Tiburón” Serrizuela. Este último debutó con todas las luces a pesar de sus 50 años: gol y asistencia para el triunfo 2-0 sobre Capital Chica. En los próximos días será el turno de “Mandinga” Percudani y la “Vieja” Reinoso.

En total suman 663 partidos en Independiente y los cuatro se dieron el lujo de ser campeones con esa camiseta. Estos cuatro fantásticos, hoy con menos velocidad y unas cuantas canas, demostraron algo: nunca es tarde para volver.