Una, dos o hasta tres pueden ser casualidad. Pero cuatro no. Los atacantes del Veira, equipo de la Segunda División de Grecia, contaron con cuatro situaciones claras para convertir y fallaron siempre. Levadiakos, su rival, fue más efectivo: marcó uno y le alcanzó para ganar el partido. La frase es muy vieja pero no menos cierta: los goles no se merecen se hacen.
BURROSSSS, ANIMALESSSSS! EL ÚLTIMO NO LO ERRÁ NI EL PAMPA SOSA DENTRO DE 5 AÑOS...
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