Notas, fotos y videos de ese costado insólito que tiene el deporte más lindo del mundo.

viernes, 29 de junio de 2012

Abajo del arco

Sólo aquellos que erraron un gol sin arquero saben la frustración que se siente. A todos ellos, el siguiente compacto les servirá para darse cuenta de que esa situación se da más seguido de lo que piensan. Los que nunca sufrieron esa "desgracia" simplemente vean y disfruten de no haber pasado por eso.

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lunes, 25 de junio de 2012

Un campeón diferente


Un campeón raro pero, por supuesto, un ganador merecido. Arsenal, como club, cuenta con algunas particularidades que lo convierten en un triunfador fuera de lo común. Para empezar es el más joven de los 17 campeones argentinos: se fundó recién en 1957. Mientras casi todas las instituciones que alguna vez festejaron en el fútbol profesional ya celebraron el centenario, el equipo del Viaducto tiene sólo 55 años de vida.

Esto se notó en la forma (¿poco pasional?) en que sus simpatizantes festejaron el logro. Arsenal no sólo cuenta con pocos hinchas en comparación al resto de los clubes de Primera sino que, además, es muy factible que varios sean también de otros cuadros. Y es lógico: es probable que, a la hora de su aparición, la gente del barrio lo haya adoptado como segundo equipo.

En el rubro estadísticas también cuenta con algunas curiosidades. Es el único conjunto campeón de Primera División que pasó por las cinco categorías del fútbol argentino (A, B Nacional, B Metropolitana, Primera C y Primera D). Y hay más: es uno de los tres que nunca bajó de Primera, junto a Boca e Independiente.

El nuevo descendido también tuvo una rareza. Es la primera vez que baja un equipo a la B Nacional al que se le computa un torneo ganado (Apertura 2009). Una pésima temporada 2011/12, con apenas 22 unidades, permitió la debacle de Banfield.

Fue un fin de semanas de locos, que quedará en el recuerdo. Una enorme cantidad de partidos en simultáneo y un campeón diferente: Arsenal Fútbol Club.

viernes, 22 de junio de 2012

¿Sabías que...?

Copa Libertadores


- Por octavo año consecutivo la Copa Libertadores se definirá en Brasil. La última vez que el último encuentro se jugó en otro país fue en la edición de 2004: la vuelta del choque decisivo fue en Colombia y el campeón fue Once Caldas.

- Boca disputará su décima final de Copa Libertadores. De las nueve que jugó, ganó seis (1977, 1978, 2000, 2001, 2003 y 2007) y perdió tres (1963, 1979 y 2004).

- Para el Corinthians será la primera final de Copa Libertadores. El conjunto brasileño cuenta con una curiosidad: nunca fue campeón de América pero sí obtuvo un Mundial de Clubes. Participó en el año 2000 por haber ganado el Brasileirao y se quedó con la copa.


Grandes que se despiden



- Entre Juan Sebastián Verón (16), Gabriel Milito (14) y Esteban Fuertes (1) suman 31 títulos. El único campeonato que consiguió el Bichi fue en River (Clausura 2003).

- Entre los tres suman 316 goles. La Bruja marcó 76, Milito convirtió 12 y Fuertes hizo 228. El Bichi es el futbolista con más presencias en Colón (301 partidos) y el máximo artillero de la historia del club (140 gritos).

lunes, 18 de junio de 2012

Vacío legal


El fútbol argentino atraviesa una situación inédita. A falta de una fecha las matemáticas aseguran que Tigre puede finalizar primero y, al mismo y tiempo, quedar en zona de promoción. ¿Qué sucedería en ese caso?

La pregunta es tan buena que carece de respuesta. En realidad, respuestas hay muchas pero ninguna sólida. Algunos dirigentes de AFA aseguran que primero debería disputar el repechaje con el equipo de la B Nacional y en caso de ganarlo se proclamaría campeón. Otros afirman que el sólo hecho de jugar la promoción le impide quedarse con el título.

Lo que hizo Tigre para provocar esta confusión (sumó 62 unidades en 37 fechas) es insólito, pero más raro aún es que esta situación no esté reglada (para ver el reglamento del actual campeonato hacer click acá).

Por ahora hay un vacío legal. El fútbol argentino merece una respuesta de su Asociación. ¿Promoción mata campeonato? ¿Son compatibles?

viernes, 15 de junio de 2012

Messi es un perro

* Se trata de la teoría de Hernán Casciari. La nota fue publicada en la edición Nro. 6 de revista Orsai.


Todo empezó esta mañana: estoy mirando sin parar goles de Messi en Youtube, lo hago con culpa porque estoy en mitad del cierre de la revista número seis. No debería estar haciendo esto.

De casualidad hago clic en una compilación de fragmentos que no había visto antes. Pienso que es un video más de miles, pero enseguida veo que no. No son goles de Messi, ni sus mejores jugadas, ni sus asistencias. Es un compilado extraño: el video muestra cientos de imágenes —de dos a tres segundos cada una— en las que Messi recibe faltas muy fuertes y no se cae.

No se tira ni se queja. No busca con astucia el tiro libre directo ni el penal. En cada fotograma, él sigue con los ojos en la pelota mientras encuentra equilibrio. Hace esfuerzos inhumanos para que aquello que le hicieron no sea falta, ni sea tampoco amarilla para el defensor contrario.

Son muchísimos pedacitos de patadas feroces, de obstrucciones, de pisotones y trampas, de zancadillas y agarrones traicioneros; nunca las había visto a todas juntas. Él va con la pelota y recibe un guadañazo en la tibia, pero sigue. Le pegan en los talones: trastabilla y sigue. Lo agarran de la camiseta: se revuelve, zafa, y sigue.

Me quedé, de repente, atónito, porque algo me resultaba familiar en esas imágenes. Puse cada fragmento en cámara lenta y entendí que los ojos de Messi están siempre concentrados en la pelota, pero no en el fútbol ni en el contexto.

El fútbol actual tiene una reglamentación muy clara por la que, muchas veces, caer al suelo es asegurar un penal, o conseguir que se amoneste al zaguero contrario es propicio para futuros contragolpes. En estos fragmentos, Messi parece no entender nada sobre el fútbol ni sobre la oportunidad.

Se lo ve como en trance, hipnotizado; solamente desea la pelota dentro del arco contrario, no le importa el deporte ni el resultado ni la legislación. Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen.

¿Dónde había visto yo esa mirada antes? ¿En quién? Me resultaba conocido ese gesto de introspección desmedida. Dejé el video en pausa. Hice zoom en sus ojos. Y entonces lo recordé: eran los ojos de Totín cuando perdía la razón por la esponja.

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Yo tenía un perro en la infancia que se llamaba Totín. Nada lo conmovía. No era un perro inteligente. Entraban ladrones y él los miraba llevarse el televisor. Sonaba el timbre y no parecía oírlo. Yo vomitaba y él no venía a lamer.

Sin embargo, cuando alguien (mi madre, mi hermana, yo mismo) agarraba una esponja —una determinada esponja amarilla de lavar los platos— Totín enloquecía. Quería esa esponja más que nada en el mundo, moría por llevarse ese rectángulo amarillo a la cucha. Yo se la mostraba en mi mano derecha y él la enfocaba. Yo la movía de un lado a otro y él nunca dejaba de mirarla. No podía dejar de mirarla.

No importaba a qué velocidad moviera yo la esponja: el cogote de Totín se trasladaba idéntico por el aire. Sus ojos se volvían japoneses, atentos, intelectuales. Como los ojos de Messi, que dejan de ser los de un preadolescente atolondrado y, por una fracción de segundo, se convierten en la mirada escrutadora de Sherlock Holmes.

Descubrí esta tarde, mirando ese video, que Messi es un perro. O un hombre perro. Esa es mi teoría, lamento que hayan llegado hasta acá con mejores expectativas. Messi es el primer perro que juega al fútbol.

Tiene mucho sentido que no comprenda las reglas. Los perros no fingen zancadillas cuando ven venir un Citroën, no se quejan con el árbitro cuando se les escapa un gato por la medianera, no buscan que le saquen doble amarilla al sodero. En los inicios del fútbol los humanos también eran así. Iban detrás de la pelota y nada más: no existían las tarjetas de colores, ni la posición adelantada, ni la suspensión después de cinco amarillas, ni los goles de visitante valían doble. Antes se jugaba como juegan Messi y Totín. Después el fútbol se volvió muy raro.

Ahora mismo, en este tiempo, a todo el mundo parece interesarle más la burocracia del deporte, sus leyes. Después de un partido importante, se habla una semana entera de legislación.

¿Se hizo amonestar Juan exprofeso para saltarse el siguiente partido y jugar el clásico? ¿Fingió realmente Pedro la falta dentro del área? ¿Dejarán jugar a Pancho acogiéndose a la cláusula 208 que indica que Ernesto está jugando el Sub-17? ¿El técnico local mandó a regar demasiado el césped para que los visitantes patinen y se rompan el cráneo? ¿Desaparecieron los recogepelotas cuando el partido se puso dos a uno, y volvieron a aparecer cuando se puso dos a dos? ¿Apelará el club la doble amarilla de Paco en el Tribunal Deportivo?

¿Descontó correctamente el árbitro los minutos que perdió Ricardo por protestar la sanción que recibió Ignacio a causa de la pérdida de tiempo de Luis al hacer el lateral?

No señor. Los perros no escuchan la radio, no leen la prensa deportiva, no entienden si un partido es amistoso e intrascendente o una final de copa. Los perros quieren llevarse siempre la esponja a la cucha, aunque estén muertos de sueño o los estén matando las garrapatas.

Messi es un perro. Bate records de otras épocas porque solo hasta los años cincuenta jugaron al fútbol los hombres perro. Después la FIFA nos invitó a todos a hablar de leyes y de artículos, y nos olvidamos que lo importante era la esponja.

Y entonces un día aparece un chico enfermo. Como en su día un mono enfermo se mantuvo erguido y empezó la historia del hombre. Esta vez ha sido un chico rosarino con capacidades diferentes. Inhabilitado para decir dos frases seguidas, visiblemente antisocial, incapaz de casi todo lo relacionado con la picaresca humana. Pero con un talento asombroso para mantener en su poder algo redondo e inflado y llevarlo hasta un tejido de red al final de una llanura verde.

Si lo dejaran, no haría otra cosa. Llevar esa esfera blanca a los tres palos todo el tiempo, como Sísifo. Una y otra vez. Guardiola dijo, después de los cinco goles en un solo partido:

—El día que él quiera hará seis.

No fue un elogio, fue la expresión objetiva del síntoma. Lionel Messi es un enfermo. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín y ahora él es el último hombre perro. Y es por constatar en detalle esa enfermedad, por verla evolucionar cada sábado, que sigo en Barcelona aunque prefiera vivir en otra parte.

Cada vez que subo las escaleras internas del Camp Nou y de pronto veo el fulgor del pasto iluminado, en ese momento que siempre nos recuerda a la infancia, digo lo mismo para mis adentros: hay que tener mucha suerte, Jorge, para que te guste mucho un deporte y te toque ser contemporáneo de su mejor versión, y, trascartón, que la cancha te quede tan cerca.

Disfruto esta doble fortuna. La atesoro, tengo nostalgia del presente cada vez que juega Messi. Soy hincha fanático de este lugar en el mundo y de este tiempo histórico. Porque, me parece a mí, en el Juicio Final estaremos todos los humanos que han sido y seremos, y se formará un corro para hablar de fútbol, y uno dirá: yo estudié en Amsterdam en el 73, otro dirá: yo era arquitecto en São Paulo en el 62, y otro: yo ya era adolescente en Nápoles en el 87, y mi padre dirá: yo viajé a Montevideo en el 67, y uno más atrás: yo escuché el silencio del Maracaná en el 50.

Todos contarán sus batallas con orgullo hasta altas horas. Y cuando ya no quede nadie por hablar, me pondré de pie y diré despacio: yo vivía en Barcelona en los tiempos del hombre perro. Y no volará una mosca. Se hará silencio. Todos los demás bajarán la cabeza. Y aparecerá Dios, vestido de Juicio Final, y señalándome dirá: tú, el gordito, estás salvado. Todos los demás, a las duchas.

lunes, 11 de junio de 2012

Trapattoni, la leyenda continúa

El director técnico italiano Giovanni Trapattoni, actual entrenador de Irlanda, se convirtió en el DT más viejo de la historia de la Eurocopa. Con 73 superó por dos años a Otto Baric, que dirigió a Croacia en la Euro 2004.

Este nuevo récord de Il trap, como lo apodan, es una buena excusa para repasar algunos de sus logros. Si se suman sus títulos como jugador y técnico la cifra alcanza a 30. Ganó la Champions y la Copa Intercontinental en ambos roles. Un animal.

Como futbolista sólo se desempeñó en el Milan (entre 1959 y 1971) y dio 7 vueltas olímpicas. Como entrenador logró 23 campeonatos, con la particularidad de que se consagró en cuatro países diferentes: consiguió las ligas de Italia (en siete ocasiones), Alemania, Portugal y Austria.

Es considerado el entrenador italiano más ganador de todos los tiempos a nivel clubes.

En el rubro selecciones dirigió a Italia, entre 2000 y 2004, y en 2008 se hizo cargo de Irlanda. Con este seleccionado estuvo muy cerca de clasificar al Mundial 2010, aunque una recordada mano de Thierry Henry los dejó afuera. Pero Trapattoni tuvo su revancha y metió a Irlanda en una Eurocopa luego de 24 años.

Es un ganador nato. Tiene 73 años pero la leyenda continúa.

viernes, 8 de junio de 2012

Tuvo FE (fantasía y efectividad)

La acción de por sí es curiosa por su espectacularidad. Un jugador de futsal hizo una maniobra tremenda: cinco pisadas, caño y gol. Queda la duda si el tanto fue de él o de un compañero/ladrón, aunque en este caso es lo de menos.

Lo más raro del asunto es que este semejante golazo lo marcó un hombre de la Selección de Líbano. Sí, el autor de esta obra es el desconocido Hassan Chaito.

Prohibido mirar el video una sola vez.

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lunes, 4 de junio de 2012

¿Cómo no van a volar para la foto?

Sebastián Sosa es el principal responsable de que Boca haya accedido a la final de la Copa Argentina. Jugó cuatro de los cinco partidos de su equipo y atajó cuatro penales. Esta gran estadística no debería sorprendernos. El arquero uruguayo nació un 19 de agosto.

¿Qué tiene que ver? La cuenta de Twitter de @FutbolXXI tiene la respuesta. Hace cuatro días (antes del encuentro ante Deportivo Merlo) emitieron el siguiente tweet: "Gatti, Abbondanzieri, Sosa. Arqueros atajapenales de Boca que nacieron un 19 de agosto. Un caso que deberían tener a mano los astrólogos".

Increíble pero real. El actual portero xeneize, el Loco (contuvo nueve penales en Boca) y el Pato (tapó dos en la final del mundo de 2003) nacieron un 19 de agosto. Gatti, que atajó 26 en Primera División y cuenta con el récord, en 1944. Abbondanzieri, vital en varias definiciones de certámenes internacionales, en 1972. Y Sosa, el héroe de la Copa Argentina, en 1986.

Y hay más coincidencias. El 19 de agosto es el Día Mundial de la fotografía. Está claro. En el ADN de estos arqueros figura una necesidad: volar para la foto.

viernes, 1 de junio de 2012

¿Sabías que...?


- Club Social y Deportivo Merlo, actualmente en la B Nacional, es el único de los semifinalistas de la Copa Argentina que nunca estuvo en Primera División. Incluso, los otros tres equipos fueron campeones: River tiene 33 títulos, Boca 24 y Racing 7.

- Deportivo Merlo es, además, la más joven de estas cuatro instituciones. Se fundó recién en 1954 y hasta 1968 se llamó 9 de Julio. Un año después inauguró su estadio actual, con capacidad para 4.500 personas.

- Hasta 2009 jugaba en la B Metropolitana y hasta 2006 en Primera C. En su historia disputó 20 temporadas en la D, 21 en la C, 13 en la B Metro y 3 en la B Nacional (las últimas tres).

- Sólo cuenta con dos títulos oficiales, ambos de Primera C (en 2000 y 2006). Tuvo otros tres ascensos: dos por ganar el Reducido y otro por una reestructuración del fútbol argentino.

- En 2010 obtuvo la Copa Carlos Gardel, un certamen internacional amistoso que se desarrolla desde 2007. La edición que ganó tuvo cuatro participantes: Deportivo Merlo y tres conjuntos uruguayos (Nacional, Danubio y Tacuarembó).

- Su mayor goleada a favor fue un 9-0 contra Villa San Carlos, por un partido de Primera C disputado en 1995.

- En tres ocasiones perdió 11-0 y lo curioso es que los tres equipos que le propinaron su peor derrota histórica ya no participan de los torneos de AFA (Sportivo Palermo, Defensores de Almagro y Central Argentino).